martes, 5 de marzo de 2013

Igor Morski














Ilustrador polaco quien a través de fotomontajes digitales e ilustraciones logra crear fantásticos mundos.

Los fotomontajes son realizados en Photoshop, y  compuestos por fotografías realizadas generalmente por amigos suyos fotógrafos.

En gran parte de las imágenes, Morski intenta hacer una crítica social.





domingo, 3 de marzo de 2013

Que no dimitan


 Que no dimitan

Si no fuera todo tan ultrajante y la gente no estuviera sufriendo tanto; si durante un año de Gobierno del PP no se hubieran creado más de medio millón de desempleos nuevos y no se estuviera asfixiando a los ciudadanos con subidas continuas de impuestos y bajadas de salarios; si no hubiera tantos desahucios legales pero ilegítimos e inmisericordes, y los bancos salvados por el dinero de la población no estuvieran negándole modestos créditos a esa misma población para salir adelante, habría que celebrar este periodo y agradecer a ese partido, el Popular, que nos obsequie días tras día (ayudado por las demás formaciones, justo es reconocerlo) con espectáculos de hilaridad incomparable.

Ya saben, uno se harta de lo malo, y hay jornadas en las que el ánimo se rebela contra el abatimiento. Si a la situación indignante y deprimente añadimos un espíritu alicaído incesante (no que no haya motivos), entonces no se puede vivir. Así que a ratos uno logra mirar el entorno con distanciamiento, como si la catástrofe no fuera con uno ni con sus allegados, y se descubre soltando carcajadas encadenadas. El Gobierno, su partido y sus portavoces recuerdan cada vez más al piloto de coches Carlos Sainz, que padece calamidades inverosímiles en las pruebas que dispu­­ta desde hace demasiados años. El hombre intenta explicárnoslas y maldice su mala suerte, pero ha llegado un momento en el que, lejos de dar lástima, su empeño se ha convertido en algo cómico. ¿Qué le puede acaecer ahora?, se preguntan sus seguidores, confiando, en el fondo, en que por una vez salga airoso de sus competiciones. Al fin y al cabo no hace ningún mal ni engaña, y nadie le desea el infortunio. Los políticos (los más) son otra cuestión: ellos sí dañan a incontables personas, y tratan de engañar a la mayoría.

Pero, con todo, no me digan que no tiene gracia que el mayor hazmerreír del momento, un tal Floriano, se ponga un día ante las cámaras, con sus espantosos corbatones degangster secundario, y suelte que es imposible despedir legalmente a un tal Sepúlveda, ex-marido de ministra implicado en la trama Gürtel, y a la mañana siguiente sus jefes despidan a ese ex tan legal y tranquilamente. O que jure que el ex-tesorero Bárcenas está apartado del PP desde hace tiempo y acto seguido se descubra que hasta anteayer estaba cobrando de él no se sabe si un finiquito generoso o un generoso sueldo raro. O que el propio Bárcenas asegure que la letra de sus supuestas cuentas no es la suya, y a continuación un batallón de grafólogos expertos dictamine que le pertenece sin asomo de duda. O que Montoro grite (con su vocezuela) que nadie inmerso en un proceso se ha beneficiado de su amnistía fiscal y en seguida aparezca una lista de reos acogidos a su merced. O que Wert reduzca el número de profesores, incremente el de alumnos por aula, suba las tasas universitarias a lo bestia y al instante anuncie que con todo eso la educación va a mejorar un huevo. O que ese Ignacio que nos ha dejado en malhadada herencia Esperanza, se ponga hecho un basilisco con el obispo de Getafe por advertir éste de los peligros de Eurovegas y lo mande a ocuparse de sus competencias –es decir, a cerrar el pico– cuando a él y a su partido les ha parecido siempre de perlas que los obispos se manifestaran furiosos contra leyes aprobadas por el Parlamento y aceptadas por la sociedad en su conjunto. O que Rajoy reconozca carecer de palabra y haber incumplido todas sus promesas, tras haber pedido dos minutos antes que se le crea cuando niega haber cobrado jamás dinero negro. O cuando publica, muy ufano, sus declaraciones de la renta para “demostrar” que nada oculta, cuando a Hacienda, justamente, no se le va a enseñar ninguna irregularidad ni sobresueldo; es como si un sospechoso de tráfico de drogas invitara a la policía a registrar su domicilio, donde es evidente que ningún presunto narco guardaría sus alijos. O que se descubra que hay un restaurante barcelonés por el que pasaban todos los políticos de todas las formaciones –no sé cómo no se chocaban–, las cuales, al parecer, encargaban espiar a sus rivales y correligionarios, con micrófonos bajo las mesas clave, a la misma agencia de detectives, que no debía de dar abasto y que tal vez, armada un lío, entregaba las grabaciones a quien no correspondía. O que Gallardón, tras encarecer los trámites para apelar a la justicia, declare que así ésta estará más al alcance de todos, incluidos los pobres. O que Camps y Barberá, además de trajes y bolsos caros, hicieran honor a su españolidad recibiendo de una empresa regalos tan nuestros como jamones y vino. Jamones y vino.

Hay días en que uno se sobrepone al panorama tétrico, y entonces lo ve todo tan chistoso que, lejos de unirse a las voces que piden la dimisión de este Gobierno y de otros políticos de diferentes partidos, desea que duren, que no se vayan, que sigan haciendo el idiota y soltando memeces, provocando la irrisión de la ciudadanía, rizando el rizo de la majadería, justificando los desmanes y embustes con razonamientos ridículos (es un decir, lo de razonamientos); y que continúen exhibiendo en televisión a ese Floriano que, si no fuera tan atravesado, guardaría cierta semejanza con Chico Marx, el soso de los famosos hermanos; con sus corbatones. No me digan que, dentro del desastre, no es un detalle que nos diviertan tanto.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 3 de marzo de 2013

Händel y Barry Lyndon

sábado, 2 de marzo de 2013

Detroit



Teatro Michigan

Escuelas abandonadas


Hotel Plaza



Biblioteca abandonada;los libros no interesan



El ocaso de una gran ciudad en pleno corazón del imperio estadounidense. Un antiguo símbolo de su poderío industrial y del “sueño americano” donde hoy, sin embargo, se venden viviendas por el precio simbólico de un dólar, ya que nadie quiere habitar el inhóspito silencio de unos barrios abandonados que no tienen electricidad, ni agua, ni policía, ni escuelas. Porciones enteras de la ciudad han muerto. Otras están agonizando. Otras sobreviven, pero lo hacen rodeadas de un creciente marasmo de solares vacíos y calles abandonadas.
A mediados del siglo XX, la orgullosa Detroit era la cuarta mayor ciudad de los Estados Unidos de América, únicamente por detrás de los consabidos grandes colosos: New York, Los Angeles y Chicago.

viernes, 1 de marzo de 2013

Cómo hacer jabón con glicerina



INGREDIENTES:

  • 1 pastilla de glicerina pura
  • Colorante alimenticio (opcional)
  • Fragancia natural especial para jabón (opcional)
  • Muestra de crema hidratante facial
  • Moldes de silicona
  • Alcohol
  • Batidora de leche (Ikea)
ELABORACIÓN 

Deshaz en el microondas unas pastilla de glicerina troceada,en un bote de plástico, aproximadamente 30 segundos. 
Retirar y añadir una muestra de crema hidrante facial que tengamos, así como unas gotas del colorante alimenticio y de la fragancia natural, si se quiere. 
Remover  con la batidora de leche y rellenar los moldes de silicona
Espolvorear con alcohol para eliminar la espuma que se forma ( el alcohol no se queda en el jabón)



Dejar unas horas hasta que se solidifique. 

jueves, 28 de febrero de 2013

Jaime Sabines


Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mi mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.
Si no fueras mujer fueras mi amigo.
A veces quiero hablarte de mujeres
que a un lado tuyo persigo.
Eres como el perdón
y yo soy como tu hijo.
¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo?
¡Qué distante te haces y qué ausente
cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo,
me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa,
eres como mi muerte, amor mío.


Jaime Sabines Gutiérrez

viernes, 22 de febrero de 2013

jueves, 21 de febrero de 2013

Un ruego.Antonio Muñoz Molina



Por favor, vamos a sosegarnos. En las circunstancias actuales de nuestro país, es una cuestión  de simple supervivencia. Es gravísimo lo que está pasando. En medio de una crisis tremenda el descrédito y el posible colapso de todas las instituciones nos va a forzar a una reinvención de arriba abajo del sistema de convivencia civil. Nadie sabe qué pasará mañana, pero hay algo de lo que no cabe duda: vamos a necesitar ponernos de acuerdo en cuatro o cinco cosas fundamentales. No se merecen menos los millones de personas desesperadas que no tienen trabajo ni porvenir. Así que habrá que ir empezando por resaltar lo que tenemos en común, que en todos los casos es mucho más de lo que nos ha parecido a lo largo de todos estos años de delirio.

Antonio Muñoz Molina

martes, 19 de febrero de 2013

No me des tregua. Julio Cortázar


No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre,
que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil,
no seas caricia ni guante;
tálame como un sílex, desespérame.
Julio Cortázar

Jack Vettriano

domingo, 10 de febrero de 2013

Félix de Azúa: Restos religiosos


El desconcierto que están causando los múltiples latrocinios, timos, estafas y desvalijamientos por obra de la parte más noble de nuestra sociedad ilustra sobre el respeto que aún se le tenía a eso que suele llamarse “la clase dirigente”. Me recuerda a los sentimientos que despierta la palabra “artista” cuando se pronuncia en público. Basta con que alguien hable de los artistas o diga de sí mismo que es un artista para que se generalice una sensación confortable y cálida entre la audiencia. Una sonrisa aflora a sus labios y se acomodan en la butaca.

El populus ama a los artistas y a otros representantes religiosos que le garantizan que la vida merece la pena, pues esa es la función popular del arte. Si no hubiera tal cosa como el arte, ¿qué sentido tendría nuestra vida, una vez desaparecida la religión? En ese mismo territorio se mueve la anguila política. El político tiene también el destino eclesiástico de asegurar la paz y la justicia. Desdichadamente (y en eso se parece cada día más al artista) su función apaciguadora, su función curativa y confesora, es cada día menos convincente.

En los últimos meses ha habido una verdadera avalancha de latrocinios cometidos por políticos o por familiares de políticos o por gente que se supone que respeta la política como acción dirigida a moralizar y ordenar a la sociedad. Ética y razón son las dos piernas del político profesional, pero en estos meses se las ha amputado él mismo, se ha dado un inmenso hachazo. Nuestros políticos se agitan ahora como anguilas porque han perdido las piernas. Son troncos balbuceantes que abren y cierran la boca a la manera de los peces que se asfixian por falta de oxígeno en un charco de barro.

Y sin embargo no había razón para creer en ellos, tenerles confianza o esperar una medicación contra el desasosiego y la ruina. Son empleados de una empresa gigantesca cuyos beneficios se obtienen mediante una ajustada sustracción de los bienes estatales. Los partidos políticos españoles viven de robar el dinero de sus votantes y eso ha sido siempre así. Podríamos dulcificarlo y decir que es lo que les pagamos en negro para que funcionen como partidos, aunque sea un simulacro. Ahora bien, si queremos partidos, en todo caso debemos sobreponernos y seguir adelante como si trabajaran para nosotros.

Recuerdo una conversación con Duran Farrell, el difunto empresario que trajo el gas a España, en la que me decía escandalizado el dinero que le estaba exigiendo el partido político entonces en el poder. Esa fue la primera vez que oí la expresión “impuesto revolucionario” fuera del contexto de ETA. De esto hace más de 20 años y el gobierno era socialista. Oso decirlo porque venía conmigo otra persona (gran tipo, por otra parte) que lo puede confirmar. Siempre ha sido así, siempre han robado o siempre les hemos pagado en negro, si lo prefieren. A todos ellos. Desde el principio.

El escándalo solo se levanta cuando el personaje religioso aparece públicamente como alguien demasiado parecido a nosotros, un pobre pecador. El párroco que se beneficia a la sobrina, el obispo que ayuda a los pederastas, la monja que comercia con recién nacidos, el canónigo que vende la virgen antigua o se queda el dinero de los pobres, todos ellos son pecadores como nosotros. El creyente entonces ve vacilar su fe y a poco que se le caliente el espíritu acabará siendo un ateo furioso y tiempo más tarde, cuando las circunstancias lo favorezcan, quemará iglesias y fusilará al clero.

El ateísmo, en política, es la desafección y puede conducir a un régimen totalitario con suma facilidad. Españoles e italianos hemos tenido los dos regímenes fascistas más tranquilos y populares de Europa. No somos muy distintos de los italianos, solo bastante más ignorantes. Ellos se las arreglan mejor con sus ladrones y con sus asesinos, son más inteligentes, son más cultos. Recuerden que fueron los servicios secretos italianos, infiltrados en Ordine Nuovo, los responsables de la matanza de Bolonia en 1980. Y que algunos cuerpos de seguridad organizaban atentados para distraer a los medios de comunicación del contrabando de petróleo que habían montado ellos mismos. Cada vez que entraba en puerto un carguero patibulario, asesinaban a alguien de portada.

¡Aún nos queda mucho que aprender!

sábado, 9 de febrero de 2013

Las noches de Namibia


Time lapse,  realizado en las espectaculares noches de Namibia. En total para su realización se han utilizado más de 16.000 imágenes en un periodo de dos años, lo ha dirigido Marsel van Oosten y montado por Daniella Sibbing,

jueves, 7 de febrero de 2013

Ortografía francesa. José María Romera


En Francia han sonado las alarmas ortográficas. Varias facultades y escuelas universitarias han decidido implantar este curso unas pruebas de ortografía que todos los estudiantes habrán de superar si quieren obtener el título. No ocurre sólo en centros de Letras. Las más interesadas en aplicar la medida han sido las 'facs' técnicas que imparten estudios de ingeniería, arquitectura o ciencias, donde se ha observado un mayor déficit en corrección escrita entre sus estudiantes. 18 universidades han incorporado asimismo a los currículos de los distintos grados una asignatura obligatoria de Lengua destinada al alumnado que ingresa en sus aulas, pues han comprobado que las carencias en el conocimiento de las normas lingüísticas dificultan notablemente el aprendizaje de las otras materias.
Pero, claro, esto pasa en un país preocupado por su cultura. Uno se pregunta si aquí seríamos capaces de tomar una decisión semejante. Cualquier alumno de bachiller francés es un Balzac al lado de su equivalente español. Ha leído a los clásicos, ha producido cientos de composiciones escritas y ha pasado exigentes controles de redacción. En el currículum vitae de los aspirantes a empleo ya es habitual adjuntar el llamado 'certificado Voltaire' que acredita el nivel de competencia ortográfica y gramatical del aspirante. Con menos de 500 puntos -equivalente al siete o el ocho en un riguroso examen de ortografía- ya te puedes olvidar de cualquier trabajo bien remunerado, a no ser que hinques los codos y vuelvas a probar fortuna en un ejercicio de 240 preguntas y dos horas y media de duración.
Nosotros nos contentamos con quejarnos de lo mal que escriben estos chicos, intoxicados por el vertido tóxico de los SMS que tanto daño están causando al correcto idioma, al parecer. Los mensajes telefónicos se han convertido en el chivo expiatorio de nuestros males, en la explicación única de un neoanalfabetismo que hunde sus raíces en otras causas. Los jóvenes -y gran parte de los adultos, entre los que no se excluyen muchos profesores de educación superior- escriben mal porque leen poco o nada, porque han perdido el respeto a un idioma maltratado en la radio, la televisión y la Red, porque no perciben a su alrededor el menor respeto por la palabra.
Hace quince o veinte lustros, el niño que pretendía entrar en los institutos públicos para hacer aquel bachillerato pasaba una prueba de dictado. No podía cometer más de tres faltas de ortografía en un texto con palabras del nivel de «herméticamente» o «convulso», que un servidor recuerda bien porque le visitaron en sus pesadillas de los 9 años hasta que comprobó que había acertado. Hoy un doctorando se queda como si tal cosa después de haber escrito «haber» en vez de «a ver» y «enrroyar» en lugar de «enrollar». Y no suenan las alarmas. Pero, claro, Francia está más al norte, Pirineos arriba.