lunes, 5 de octubre de 2015

Espiar el móvil o dispositivos informáticos de tu pareja puede llevarte a la cárcel.

“El 22 de diciembre de 2014 Antonio J. S. accedió al teléfono móvil de su pareja, M. P. T., introduciendo la clave y descargó un fichero guardado en el correo electrónico con una fotografía de la señora M. P. T. [su esposa en aquel momento] con un hombre, así como varios mensajes de la aplicación Line, todo ello sin conocimiento de M.P.T. No ha quedado acreditado que el acusado hiciera difusión o cesión de tales mensajes entre terceros. No ha quedado probado que el acusado realizara los actos con intención de menoscabar la integridad psíquica o causar temor a la denunciante. Ha quedado acreditado que la señora M. P. T. ha estado 15 días de baja temporal sin que haya quedado probado que haya sido a consecuencia de los mismos, ni que haya sufrido un especial sufrimiento o daño”.

Es el relato de hechos probados que Antonio Miralles Amorós, titular del juzgado de lo penal número 4 de Girona, para condenar a dos años y medio de cárcel y multa de seis euros diarios durante 19 meses a un vecino de Puigcerdà, Antonio J. S. como “autor de un delito de descubrimiento y revelación de secretos con el agravante de parentesco”. La sentencia, fechada el pasado 28 de junio, castiga el espionaje del móvil de una mujer por parte de su marido para recopilar pruebas de una relación extramatrimonial y aportarlas al pleito civil que dirimía el divorcio entre ambos. Es la primera que conlleva la entrada en prisión —si no prosperan los recursos— de un condenado por apropiarse de archivos informáticos de su pareja, y castiga como agravante el parentesco.

El fallo judicial, pendiente de recurso en primera instancia, concluye que "no se trató de un mero fisgoneo o una visión fugaz o momentánea del contenido privado, sino que se ha hecho el acusado con el adecuado soporte material de captación del contenido” para aportarlo a otro juicio de divorcio. El condenado alegó sin éxito que el terminal era de uso familiar porque su mujer manejaba otro y que las contraseñas estaban guardadas en un archivo compartido en la nube.  Su abogado, Marc Molins, escribe en el recurso presentado ante el mismo juzgado que el derecho a la intimidad requiere al menos de unas ciertas medidas de protección que M.P.T. no adoptó.

La condena a dos años y medio de cárcel es unasevera aviso para quienes estén vigilando los dispositivos informáticos de sus cónyuges. Unos delitos que según todos los expertos consultados para este reportaje se multiplican con la proliferación de aplicaciones que facilitan el rastreo de perfiles de Internet y redes sociales.

A mediados de julio en Jaén fue arrestado un joven acusado de instalar un programa espía en el móvil de su novia. El atestado policial incorporado al juzgado revela que ese software le permitía activar a distancia la cámara y el micrófono para escuchar las conversaciones de su pareja y tenerla permanentemente controlada. El joven, “con un perfil celoso y manipulador”, está imputado por revelación de secretos, un delito que el Código Penal castiga con entre uno y cuatro años de prisión.

La Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional sostiene que no hay registros concretos sobre estos delitos, pero la inspectora Silvia Barrera alerta de que las denuncias están aumentando. "Recibimos llamadas de muchas víctimas, gente que ve cosas raras en su teléfono —baterías que apenas duran o se calientan cuando el móvil no se usa— de personas que se sienten controladas por sus parejas. Lo primero que recomendamos si es en el contexto familiar es intentar solucionarlo en ese ámbito, antes de denunciar. Si las conductas persisten, se puede recurrir a un perito informático que haga un informe del teléfono o la tablet. La policía no tiene capacidad para analizar millones de móviles, pero con el peritaje podemos iniciar una investigación".

A Chema Alonso, uno de los hackers más mediáticos, tras cada aparición televisiva le llueven las ofertas (muchas remuneradas) para invadir la intimidad de terceros a través de sus teléfonos y ordenadores. “El número de peticiones que recibo es altísimo. Cerré el Facebook porque me machacaban con mensajes privados. Miles de personas me pedían de todo: espiar móviles, redes sociales. Una mujer de Madrid me llamó hace años para que espiase al novio de su hija. Me negué y luego me contó que había contratado a un ciberdelincuente extranjero y le había alquilado un piso frente al chico al que quería vigilar. Hacerlo es muy fácil. Por siete u ocho euros al mes uno puede conseguir un virus troyano. El que lo instala es el que comete el delito”, asegura este experto en seguridad informática que lleva años denunciando estas prácticas e incluso ha establecido una clasificación con los encargos más rocambolescos. 
Daniel García, 32 años, cr0hn en el mundillo hacker, ha recibido ofertas parecidas. Asegura que la despreocupación con la que el usuario medio utiliza la tecnología deja socavones en la seguridad por la que puede colarse cualquier experto para copiar correos electrónicos, whatsapps, vídeos, o incluso geolocalizar al propietario del dispositivo para seguir sus movimientos. “Una aplicación de móvil gratuita que hace de linterna te pedía permiso para acceder a tu ubicación, los contactos y la gente accedía. Era una trampa, pero pasaron meses hasta que se retiró de la tienda de Android".
El hacker cr0hn alude a la ingeniería social de la que algunas personas se valen para obtener contraseñas y códigos de bloqueo de sus allegados, que luego permiten instalar aplicaciones piratas y monitorizar sus teléfonos.
La policía sigue la pista a muchas de estas páginas de Internet y aplicaciones, pero en ocasiones los programas que se venden son perfectamente legales, siempre que se usen para manejar a distancia dispositivos propios y no de terceros, explica la agente Barrera, desde la Unidad de Investigación Tecnológica de la policía. 
En sus fundamentos de derecho, el juez de Girona cita jurisprudencia del Tribunal Supremo que en una sentencia de 2003 determinó que “la invocada dimensión familiar de la intimidad no autoriza en modo alguno a uno de los cónyuges a violar el derecho fundamental a la intimidad que, como persona, tiene el otro cónyuge ni a vulnerar el secreto de las comunicaciones que, a toda persona otorga el artículo 18 de la Constitución, tanto en el ámbito individual como en el familiar de su existencia. Se trata de derechos básicos del ser humano que proscriben la injerencia de quien su titular no desee en el ámbito de su personalísima privacidad, que no cabe entender renunciado por el hecho de contraer matrimonio”.
En 2007 la Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Supremo ratificó otra sentencia dictada por la sección decimoséptima de la Audiencia Provincial de Madrid en la que condenó a otro hombre, Paulino, a seis meses de cárcel y multa de seis meses por seis euros diarios, también por revelación de secretos. En este caso el condenado monitorizó la actividad informática de su ordenador doméstico para averiguar por qué se habían disparado las facturas de Internet en el año 2001 que registraban hasta 70 horas de conexión mensuales. Al comprobar que era su esposa quien estaba entrando a chats de casados infieles y que esta tenía otra pareja, Paulino admitió al juez haber remitido todos los correos electrónicos interceptados a un detective privado para presentarlos a un juicio civil y ganar ventaja en el pleito por la custodia de su hija. El Supremo respondió al recurso de casación del acusado que una cosa es instalar un programa para detectar quien está haciendo un uso indebido de un ordenador y otra distinta -ahí radica el delito de revelación de secretos- apropiarse de esa documentación privada e íntima. También este fallo cita jurisprudencia y recuerda que el propio Tribunal Supremo ya concluyó en 2000 que "lo relevante a efectos de la configuración del tipo [penal] no es la apertura de la correspondencia, sino el apoderamiento de su contenido sin consentimiento, que es lo que constituye la conducta típica sancionada por el legislador".
Miguel Colmenero Menéndez de Luarca es el magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, que hizo de ponente en esa sentencia. Defiende que el derecho a la intimidad "es uno de los más importantes que se reconocen en la Constitución" y que como tal "su adecuada protección justifica una combinación con una pena privativa de libertad". Pero puntualiza: "No se puede decir con carácter general que coger el teléfono de una persona y mirar el whatsapp conlleve un delito. Debe existir una finalidad. Hay conductas admitidas socialmente de personas que comparten el contenido de sus correos electrónicos que no ingresarían en la conducta típica del delito. Pero eso cambia cuando la finalidad busca descubrir los secretos de otro y sí como consecuencia de ello, la intimidad queda afectada".
El juez del Supremo, la inspectora de policía y los dos hackerscoinciden en que la protección contra estas invasiones en la intimidad pasa por el sentido común. "En las redes sociales mucha gente banaliza a menudo su intimidad", asegura el magistrado. "No reveles nunca las contraseñas", previene la agente policial. "Si te mandan un correo diciendo que te ha tocado un millón de euros o un descapotable en un sorteo en el que no has participado, lo inteligente es no abrirlo", recomienda el hacker cr0hn.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Estoy sentado. Juan Gelman

Estoy sentado
Estoy sentado como un inválido en el desierto de mi deseo de ti.

Me he acostumbrado a beber la noche lentamente, porque sé que la habitas, no importa dónde, poblándola de sueños.

El viento de la noche abate estrellas temblorosas en mis manos, que aún no se conforman, viudas inconsolables de tu pelo.

En mi corazón se agitan los pájaros que en él sembraste y a veces les daría la libertad que exigen para volver a ti, con el helado filo del cuchillo.

Pero no puede ser. Porque estás tan en mí, tan viva en mí, que si me muero a ti te moriría.

Juan Gelman

martes, 1 de septiembre de 2015

Poema del domingo triste.

Este domingo triste pienso en ti dulcemente 
y mi vieja mentira de olvido, ya no miente.

La soledad, a veces, es el peor castigo...
Pero, ¡qué alegre todo, si estuvieras conmigo!

Entonces no querría mirar las nubes grises,
formando extraños mapas de imposibles países;

y el monótono ruído del agua no sería
un motivo secreto de mi melancolía.

Este domingo triste nace de algo que es mío,
que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío,

mientras corren las aguas por la calle en declive,
y el corazón se muere de un ensueño  que vive.

La tarde pide un poco de sol, como un mendigo,
y acaso hubiera sol si estuvieras conmigo;

y tendría la tarde, fragantemente muda,
el ingenio impudor de una niña desnuda.

Si estuvieras conmigo, amor que no volviste,
¡qué alegre me sería este domingo triste!

JOSÉ ÁNGEL BUESA

viernes, 28 de agosto de 2015

Las tres rosas del salitre

LAS TRES ROSAS DEL SALITRE
Cuando sacaron de su casa a Julia Lafora, la maestra de Triana, era de madrugada, apenas tuvo tiempo de vestirse, se quitó el camisón en presencia de los falangistas que la custodiaban, para ponerse el vestido negro de luto por su marido fusilado dos días antes. Afuera, dentro del lujoso vehículo donde la introdujeron, dos mujeres más que lloraban, ambas con la cara ensangrentada por los golpes de los requetés.
El auto enfiló directo hacia el sureste de la isla, entrando por una carretera de tierra hacia la Playa de Melenara en Telde, allí esperaban varios miembros de la guardia civil y del ejército de tierra, algunas caras conocidas de la oligarquía isleña, un empresario tabaquero, el hijo del conde, un terrateniente del sur de origen inglés, propietario de gran parte de la industria del tomate.
Las mujeres fueron sacadas a la fuerza de los coches, Julia fue la última, las dos chicas eran Josefa Rodríguez del barrio de La Isleta, 25 años,sindicalista tabaquera de la CNT, Dolores Zapata, 22 años, madrileña y trabajadora contratada en la Federación Obrera, se encargaba de la tramitación de las denuncias contra los empresarios por abusos y explotación laboral.
Ya junto a la explanada previa a la playa los hombres con correajes empezaron a insultarlas, a llamarlas “putas”, “asquerosas”, “tortilleras”, “guarras”… Julia solo pensaba en su marido asesinado, su mente no era capaz de asimilar aquel momento tan terrible, todo se le iba en el recuerdo de los buenos momentos en la consulta del “médico de los pobres” que tanto amaba, el joven licenciado en Madrid, que había dedicado gran parte de su carrera a atender en su humilde despacho a la gente necesitada sin cobrarles nada “¿Quizá ese fue el motivo de su condena a muerte?” se preguntaba, no entendía tanta crueldad, ese odio atávico contra ellas, contra todo lo que representaban al ser mujeres formadas, comprometidas, cultas, antifascistas, republicanas y defensoras de los derechos de su género, de su clase.
Un guardia civil con un parche en el ojo se acercó a las mujeres y les rompió los vestidos a la altura del pecho, quedaron semi desnudas entre los gritos de unos 40 hombres ebrios y desatados. El seminarista Juan José Samsó, se encargó de raparlas con unas tijeras una a una, sus cabelleras caían al suelo entre las burlas del grupo de fascistas: “¡Follatelas Cabrera!”, dijo uno de los requetés, el más joven del grupo. El viejo capataz Froilán Cabrera no respondió, prefirió golpear a Dolores con la culata del fusil, que cayó al suelo semiinconsciente, subirle la falda a Josefa para burla general de la soldadesca.
Las mujeres arrodilladas, abrazadas en aquel suelo repleto de piedras y arena, humilladas, temblando de miedo, protegiéndose unas a otras con sus cuerpos de las agresiones verbales, de los escupitajos de algunos, de las patadas y golpes de aquellas caras conocidas, de hombres que habían visto alguna vez en las calles, en sus trabajos, en los bailes y fiestas de los pueblos, varones de los que nunca imaginarían un comportamiento tan atroz, tan violento contra mujeres que no habían cometido ningún delito, solo defender la libertad, la democracia, un mundo mejor para el pueblo canario, para la gente más desfavorecida de unas islas sometidas a la esclavitud, a los caprichos del caciquismo ancestral, el que junto a la Iglesia Católica, durante cientos de años, había sometido a todo un pueblo a vejaciones y abusos indescriptibles.
Después de varias horas, algunos soldados por orden del capitán Morera rodearon a las mujeres que ya casi desnudas iban a ser violadas por todo el grupo de hombres. Los vecinos se habían soliviantado por el escándalo, había gente asomada en las lomas vecinas, luces encendidas en los pequeños poblados de apareceros, los organizadores del linchamiento múltiple decidieron por seguridad que había que llevarse de allí a las tres mujeres.
Las metieron en uno de los coches ante la indignación de la enfervorizada multitud de fascistas, varios mandos de la guardia civil discutían a gritos medio borrachos con los dirigentes de Falange, en medio del caos las sacaron hacia la carretera del sur a un destino desconocido, las mujeres no se habían hablado entre ellas hasta ese momento de silencio entre el ruido del viejo motor.Al oído, Julia, le dijo a Josefa: “Mi niña nos sacan del infierno, pero nos llevan a otro. No digas nada te hagan lo que te haga, no reveles los nombres, ni las direcciones de los camaradas”.
Las tres mujeres tuvieron un final misterioso, no se supo más de ellas, aún se las recuerda en la memoria colectiva de la lucha por la justicia, la ternura y la dignidad. En el exilio de la Francia ocupada por los nazis, Roberto Macías, nombraba el caso de las “Tres rosas del mar” en las reuniones clandestinas de la resistencia en los pisos francos de París. Era hermano de Dolores, salió de Gran Canaria en agosto del 36 hacia África en un barco de pesca, nunca pudo olvidar aquellos sucesos ocultos de forma premeditada hasta la actualidad. Cada 19 de septiembre antes de morir se iba con sus hijas y nietos esa noche a la playa de Melenara, allí pasaban un rato de charla escuchando como rompían las olas, mientras echaba al mar en silencio las tres flores rojas.
http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

martes, 18 de agosto de 2015

La belleza del cuerpo femenino















Parece ser que el fotógrafo ruso Anton Belovodchenko ha logrado capturar la belleza de una figura femenina en su última serie de fotografías. Hechas en blanco y negro, el fotógrafo subraya en ellas cada área muscular de las modelos.

lunes, 17 de agosto de 2015

Esto es lo que pasa cuando pides a desconocidos que se desnuden





Desnudar a alguien por primera vez puede ser un poco incómodo, aunque en el mejor de los casos es un momento para recordar.
Pero deslizar una camisa sobre la cabeza de otra persona puede ser complicado: la vergüenza, ese cinturón casi imposible de desabrochar...
En ese contexto, la cineasta Tatia Pilieva ha grabado Undress Me (Desvísteme), una secuela de su popular vídeo First Kiss (Primer beso), en el que retrata perfectamente todo eso.
"Les pedí a desconocidos que se desnudasen mutuamente y se metiesen en la cama únicamente con ropa interior y tapados con una sábana. Nada más. No había reglas", escribe Pilieva en la descripción del vídeo, donde subraya que el vídeo forma parte de la promoción de la segunda temporada de la serie Masters of Sex.
El vídeo pretende además ser un homenaje a la obra de William Masters y Virginia Johnson, pioneros en la investigación de la sexualidad humana.

jueves, 13 de agosto de 2015

Imagina que nunca encontrarás al amor de tu vida

¿Qué pasaría si ahora mismo tuvieras una bola mágica de cristal que predijese tu futuro y vieras con claridad que nunca encontrarás al amor de tu vida?
Lo que te pido es algo muy triste, lo sé. Todo este tiempo has esperado encontrar a “esa persona especial“ o a alguien que encaje al menos un poco contigo y con quien puedas estar lo que te queda de vida. Sí, yo sé, no eres tan ingenuo como los demás y no crees en eso de las almas gemelas; pero aún así esperas encontrar a alguien que vaya un poco más allá de un simple gusto; alguien a quién abrazar al final de un día largo, quien te cuide cuando te enfermes y que cada noche después del trabajo escuche tus historias. Todos tenemos esa esperanza, todos somos personas.
La búsqueda del amor tiene una característica especial y es que influye en nosotros constantemente. El amor está en el primer plano de nuestras acciones, incluso si en nuestra mente todo está dibujado de otra manera. El amor es la razón por la que fuiste al BBQ con tus amigos aunque en realidad no querías, es la razón de tus miedos e inseguridades con respecto al futuro, pero también es lo que te inspira a hacer grandes cambios.
Entonces, si supieras con plena y absoluta certeza que el amor nunca tocará a tu puerta ¿con qué ojos verías el resto de tu vida? ¿cambiarías algo en tu día a día o quizá tus planes a futuro?
Tu primera reacción sería algo así como ”bueno, pues qué más da". Al fin de cuentas eres una persona inteligente y tienes planes que no dependen de la influencia de nadie. Todos pensamos igual, pero date la oportunidad de reflexionar por algunos instantes, y es que hay algo con respecto al amor que no queremos admitir: es como una muleta que usamos todo el tiempo; la idea de que vamos a encontrar a alguien que va a aceptar y amar (o al menos aceptar) todos nuestros defectos es una razón para no esforzarse en mejorar lo que falla. El principio de las dos mitades de la naranja nos dificulta cada vez más ser una buena mitad.
Si supieras que el amor no será una opción para ti ¿qué cambiarías algo para lo que te queda de vida? ¿te enfocarías acaso en tu carrera o en tener éxito? ¿o quizá invertirías en tí, irías de vacaciones más seguido y saldrías de tu zona de confort?.
Te hago esas preguntas porque tiendo a pensar que la perspectiva de no encontrar el amor de la vida sería más bien un punto de inflexión. Mirar desde otro ángulo lo que inicialmente consideramos algo malo puede al fin de cuentas, liberarnos. Al no tener miedo de morir solo se abren ante nuestros ojos posibilidades sin precedentes; ahora podemos intentar vivir en cada continente, o tener una carrera espectacular; podríamos volver a la universidad y obtener al fin el título que siempre habíamos querido sin tener que preocuparnos por la carga financiera que puede recaer sobre los hombros de la otra persona. El amor ejerce sobre nosotros una presión muy sutil pero constante y en algunas ocasiones ni siquiera lo entendemos. Quizá su ausencia puede ser el pago por disfrutar de la libertad absoluta.
Porque cuando no necesitamos buscar el verdadero amor entendemos al fin que también tenemos derecho a amarnos a nosotros mismos, que podemos vivir y desarrollarnos, retarnos, mimarnos y subir tan alto como un rascacielos al ser cada día más capaces; entonces encontraremos en nosotros mismos lo que inicialmente buscábamos en otro.
Hay algo que debemos dejar de hacer y es esperar el momento en que alguien venga y cambie nuestra vida; sé esa persona que esperabas, vive cada día como si estuvieras enamorado de ti mismo porque hay algo que sabes con certeza y es que serás tú y nadie más quien sobrelleve cada triunfo, cada derrota, cada miedo y cada victoria. Serás tú quien te de la mano cuando caigas y serás tú esa persona que sufra los arañazos cuando las fuerzas se acaben.
Debemos empezar a valorar todo lo que representamos para nosotros mismos en nuestras vidas. Hay algo irónico y es que somos más atractivos cuando ni pensamos en ello; cuando caminamos por la vida seguros, libres y sin fronteras irradiamos un tipo incomparable de energía que es imposible imitar si las condiciones fueran otras. Esa energía es capaz de cambiar no sólo nuestra vida sino la de aquellos a nuestro alrededor
Por eso es mejor dejar de buscar a "esa persona especial" y ser para sí mismo ambas mitades de la naranja.

Publicad en Genial.guru

lunes, 10 de agosto de 2015

miércoles, 5 de agosto de 2015

Tu rostro mañana

"...Es difícil, cuesta mucho suplir a las figuras perdidas de nuestra vida, y se va eligiendo poco o nada, se precisa un esfuerzo de convencimiento para cubrir las vacantes, y qué mal nos resignamos a que se reduzca el elenco sin el cual no nos soportamos ni apenas nos sostenemos, y aun así se reduce siempre si no morimos o si no muy rápido, no hace falta llegar a viejo ni tan siquiera a maduro, basta con tener a la espalda algún muerto querido o algún querido que dejó de serlo para convertirse en odiado u omitido nuestro, en nuestro aborrecido o borrado máximo, o con serlo nosotros de alguien que nos puso la proa o nos expulsó de su tiempo, nos apartó de su lado y de pronto negó conocernos, un encogimiento de hombros al vernos mañana el rostro o al oír nuestro nombre que susurraban anteayer muy suavemente sus labios. Sin decírnoslo, sin formulárnoslo, percibimos esa dificultad enorme del reemplazamiento, así que a la vez nos prestamos todos a ocupar vicariamente los lugares vacíos que otros van asignándonos, porque comprendemos y participamos de ese mecanismo o movimiento sustitutorio universal continuo de la resignación y la mengua, o del capricho a veces, y que al ser de todos es el nuestro; y así aceptamos ser remedos, y vivir cada vez más rodeados de ellos. Quién sabe quién nos sustituye y a quién sustituimos nosotros, sólo sabemos que sustituimos y se nos sustituye siempre, en todas las ocasiones y en todas las circunstancias y en cualquier desempeño y en todas partes, en el amor, la amistad, en el empleo y en la influencia, en la dominación, y en el odio que también mañana se cansará de nosotros, o pasado mañana o al otro o al otro. Sólo sois y sólo somos como nieve sobre los hombros, resbaladiza y mansa, y la nieve siempre para. No sois ni somos como la gota o mancha de sangre, con su cerco que se resiste a desaparecer y se aferra a la loza o al suelo tan furiosamente para hacer más difícil su negación o su difuminación o su olvido; es su manera insuficiente, ingenua, de decir "Yo he sido", o "Soy aún, luego es seguro que he sido". No, no sois ni somos como la sangre ninguno, y además ella también acaba por perder su batalla o su pulso o su desafío, y al final no deja rastro. Es sólo que costó más tiempo eliminarlo, y que la voluntad de aniquilación hubo de empeñarse en ello....'

Javier Marías. Tu rostro mañana

lunes, 3 de agosto de 2015

Tang Chiew Ling

















Tang Chiew Ling es una diseñadora gráfica e ilustradora de Kuala Lumpur, Malaysia, que ha creado unos impresionantes diseños utilizando hojas y vistiendo a sus dibujos de una forma muy elegante.