
domingo, 16 de enero de 2011
sábado, 15 de enero de 2011
Cambiar el comportamiento
A la salida de las estaciones de tren o metro la inmensa mayoría de la gente opta por coger las escaleras mecánicas en lugar de subir a pie.Pero ¿habría alguna manera de invertir la tendencia y hacer que un número mayor de viajeros se decidieran por hacer un poquito de ejercicio? La campaña The Fun Theory, ideada por la agencia DDB Stockholm , viene a demostrar que es posible. The Fun Theory es una iniciativa muy original que propugna que la manera más fácil de cambiar el comportamiento de las personas es hacer que éste sea divertido.
viernes, 14 de enero de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
David Copperfield.Charles Dickens

" Tenía mi cabeza sujeta como en un tubo; pero yo me retorcía a su alrededor rogándole que no me pegase. Se detuvo un momento, pero sólo un momento, pues un instante después me pegaba del modo más odioso. En el momento en que empezó a azotarme, yo acerqué la boca a la mano que me sujetaba y la mordí con fuerza. Todavía siento rechinar mis dientes al pensarlo.
Entonces él me pegó como si hubiera querido matarme a golpes. A pesar del ruido que hacíamos, oí correr en las escaleras y llorar. Sí; oí llorar a mamá y a Peggotty. Después se marchó, cerrándome la puerta por fuera y dejándome tirado en el suelo, ardiendo de fiebre, desgarrado y furioso.
¡Qué bien recuerdo, cuando empecé a tranquilizarme, la extraña quietud que parecía reinar en la casa! ¡Qué bien recuerdo lo malo que empezaba a sentirme cuando la cólera y el dolor fueron pasando!
Estuve escuchando largo rato; pero no se oía nada. Me levanté con trabajo del suelo y me miré al espejo. Estaba tan rojo, hinchado y horrible, que casi me asusté. Me dolían los huesos, y cada movimiento me hacía llorar; pero aquello no era nada al lado de mi sentimiento de culpa. Estoy seguro de que me sentía más culpable que el más temible criminal.
Empezaba a oscurecer y cerré la ventana. Durante mucho rato había estado con la cabeza apoyada en los cristales, llorando, durmiendo, escuchando y mirando hacia fuera. De pronto oí el ruido de la llave y entró miss Murdstone con un poco de pan y carne y una taza de leche. Lo puso todo encima de la mesa, sin decir nada, y mirándome con ejemplar firmeza. Después se marchó, volviendo a cerrar la puerta tras de sí.
Era ya de noche, y yo continuaba sentado en el mismo sitio, con la esperanza de que viniera alguna otra persona. Cuando me convencí de que ya aquella noche no volvería nadie, me acosté, y en la cama empecé a meditar con temor en lo que sería de mí en lo sucesivo. ¿Lo que había hecho era un crimen? ¿Me meterían en la cárcel? ¿No habría peligro de que me ahorcasen? "
Entonces él me pegó como si hubiera querido matarme a golpes. A pesar del ruido que hacíamos, oí correr en las escaleras y llorar. Sí; oí llorar a mamá y a Peggotty. Después se marchó, cerrándome la puerta por fuera y dejándome tirado en el suelo, ardiendo de fiebre, desgarrado y furioso.
¡Qué bien recuerdo, cuando empecé a tranquilizarme, la extraña quietud que parecía reinar en la casa! ¡Qué bien recuerdo lo malo que empezaba a sentirme cuando la cólera y el dolor fueron pasando!
Estuve escuchando largo rato; pero no se oía nada. Me levanté con trabajo del suelo y me miré al espejo. Estaba tan rojo, hinchado y horrible, que casi me asusté. Me dolían los huesos, y cada movimiento me hacía llorar; pero aquello no era nada al lado de mi sentimiento de culpa. Estoy seguro de que me sentía más culpable que el más temible criminal.
Empezaba a oscurecer y cerré la ventana. Durante mucho rato había estado con la cabeza apoyada en los cristales, llorando, durmiendo, escuchando y mirando hacia fuera. De pronto oí el ruido de la llave y entró miss Murdstone con un poco de pan y carne y una taza de leche. Lo puso todo encima de la mesa, sin decir nada, y mirándome con ejemplar firmeza. Después se marchó, volviendo a cerrar la puerta tras de sí.
Era ya de noche, y yo continuaba sentado en el mismo sitio, con la esperanza de que viniera alguna otra persona. Cuando me convencí de que ya aquella noche no volvería nadie, me acosté, y en la cama empecé a meditar con temor en lo que sería de mí en lo sucesivo. ¿Lo que había hecho era un crimen? ¿Me meterían en la cárcel? ¿No habría peligro de que me ahorcasen? "

Firma de Charles Dickens
miércoles, 12 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
El Edén ibérico
Las primeras flores completas de la historia de la Tierra se han encontrado en la Península Ibérica, un espacio geográfico que, durante los últimos 400 millones de años, ha superado grandes cambios climáticos tras múltiples transformaciones en su configuración geológica.
El último número de la publicación 'Review of Paleobotany and Palynology', dedicado exclusivamente a la flora ibérica desde sus orígenes, revela, en un total de 15 artículos científicos, la asombrosa diversificación y la supervivencia de miles de especies en la sucesión de cambios climáticos que se han desarrollado en este territorio.
"Es el trabajo más completo que se ha hecho hasta ahora sobre la historia de la flora ibérica, con los mayores expertos, y no sólo reúne material que estaba desperdigado en revistas locales, sino también nuevos hallazgos", apunta el coordinador de este exhaustivo trabajo, José Carrión, profesor de Botánica Evolutiva en la Universidad de Murcia.
Para entender los cambios en la vegetación hay que tener en cuenta que la península, tal como se conoce hoy, en el pasado fue muy distinta: en unos periodos era una gran isla, en otros una península con muchas islas alrededor, o un grupo de pequeños islotes.

Además, hubo momentos en los que estaba ceca del ecuador y otros en el hemisferio norte, como ahora, pasando de una posición tropical a otra subtropical. "Incluso en las flores actuales hay evidencias de aquella historia, es una historia que no se borra, como demuestran helechos que se pueden encontrar aún en Cádiz", señala Carrión.
En estos 400 millones de años, desde la época de ambientes pantanosos del Devónico hasta nuestros días, el Carbonífero (hace entre 350 y 300 millones) fue el momento de máxima gloria de la biodiversidad peninsular. Especies endémicas únicas
Los científicos han podido averiguar, gracias al estudio de los fósiles, que había árboles de 50 metros, con especies únicas, endémicas, y también helechos arborescentes y muchas plantas pequeñas. El ambiente muy húmedo y cálido favoreció que fuera un punto caliente de biodiversidad "sin parangón en el mundo".
Hace entre 200 y 65 millones de años, el territorio fue sobre todo insular, circunstancia que propició que hubiera muchas especies únicas, predominando un paisaje de plantas coníferas, ancestros los pinos, las secuoyas y las araucarias actuales, entremezcladas con gigantescos helechos y colas de caballo.
En el Cretácico, hace unos 125 millones de años, aparecieron las primeras flores (angiospermas) ibéricas, que se extendieron de oeste (Portugal) a este. Se ha encontrado polen anterior, de hace 140 millones de años, en Egipto, Mauritania, Estados Unidos... Pero las de la Península son las flores primitivas más completas y mejor conservadas que se conocen.
Se han encontrado en el yacimiento de Torres Vedras, en Portugal, plantas tropicales con sus flores, sus frutos y su polen gracias al trabajo
de Else Marie Friis, investigadora del Museo de Historia Natural de Suecia.
"Gracia a su trabajo se ha podido establecer el árbol evolutivo de las angiospermas con un registro fósil", reconoce el experto español.
Un 'fondo de saco'
Desde finales del Cretácico, Iberia se estabiliza, después de un periodo de gran actividad tectónica. Plantas que se habían extinguido en todo el continente europeo, continúan creciendo en la península, según Carrión como si fuera un "fondo saco" de supervivencia y, a la vez de diversificación de especies. Incluso durante el Cuaternario, es un refugio de muchas especies, no solo de vegetales, sino también de animales, entre los que están los humanos neandertales.
Ya en el Neolítico, la transformación del paisaje viene de la mano de nuestra especie. Se cambia el paisaje de pinares, que es primigenio de Iberia, por otro con muchas más encinas, que son fruto de la selección humana. Carrión recuerda que "varios artículos enfatizan el papel de los pinares, contra el mito de la ardilla saltando de encina en encina".
En todo caso, como conclusión, apunta que "el análisis histórico demuestra que no es posible volver a un bosque primario porque la vegetación está en continuo cambio y la influencia humana sea ineludible".
El último número de la publicación 'Review of Paleobotany and Palynology', dedicado exclusivamente a la flora ibérica desde sus orígenes, revela, en un total de 15 artículos científicos, la asombrosa diversificación y la supervivencia de miles de especies en la sucesión de cambios climáticos que se han desarrollado en este territorio.

"Es el trabajo más completo que se ha hecho hasta ahora sobre la historia de la flora ibérica, con los mayores expertos, y no sólo reúne material que estaba desperdigado en revistas locales, sino también nuevos hallazgos", apunta el coordinador de este exhaustivo trabajo, José Carrión, profesor de Botánica Evolutiva en la Universidad de Murcia.
Para entender los cambios en la vegetación hay que tener en cuenta que la península, tal como se conoce hoy, en el pasado fue muy distinta: en unos periodos era una gran isla, en otros una península con muchas islas alrededor, o un grupo de pequeños islotes.

Además, hubo momentos en los que estaba ceca del ecuador y otros en el hemisferio norte, como ahora, pasando de una posición tropical a otra subtropical. "Incluso en las flores actuales hay evidencias de aquella historia, es una historia que no se borra, como demuestran helechos que se pueden encontrar aún en Cádiz", señala Carrión.
En estos 400 millones de años, desde la época de ambientes pantanosos del Devónico hasta nuestros días, el Carbonífero (hace entre 350 y 300 millones) fue el momento de máxima gloria de la biodiversidad peninsular. Especies endémicas únicas
Los científicos han podido averiguar, gracias al estudio de los fósiles, que había árboles de 50 metros, con especies únicas, endémicas, y también helechos arborescentes y muchas plantas pequeñas. El ambiente muy húmedo y cálido favoreció que fuera un punto caliente de biodiversidad "sin parangón en el mundo".
Hace entre 200 y 65 millones de años, el territorio fue sobre todo insular, circunstancia que propició que hubiera muchas especies únicas, predominando un paisaje de plantas coníferas, ancestros los pinos, las secuoyas y las araucarias actuales, entremezcladas con gigantescos helechos y colas de caballo.
En el Cretácico, hace unos 125 millones de años, aparecieron las primeras flores (angiospermas) ibéricas, que se extendieron de oeste (Portugal) a este. Se ha encontrado polen anterior, de hace 140 millones de años, en Egipto, Mauritania, Estados Unidos... Pero las de la Península son las flores primitivas más completas y mejor conservadas que se conocen.
Se han encontrado en el yacimiento de Torres Vedras, en Portugal, plantas tropicales con sus flores, sus frutos y su polen gracias al trabajo
de Else Marie Friis, investigadora del Museo de Historia Natural de Suecia.
"Gracia a su trabajo se ha podido establecer el árbol evolutivo de las angiospermas con un registro fósil", reconoce el experto español.
Un 'fondo de saco'
Desde finales del Cretácico, Iberia se estabiliza, después de un periodo de gran actividad tectónica. Plantas que se habían extinguido en todo el continente europeo, continúan creciendo en la península, según Carrión como si fuera un "fondo saco" de supervivencia y, a la vez de diversificación de especies. Incluso durante el Cuaternario, es un refugio de muchas especies, no solo de vegetales, sino también de animales, entre los que están los humanos neandertales.
Ya en el Neolítico, la transformación del paisaje viene de la mano de nuestra especie. Se cambia el paisaje de pinares, que es primigenio de Iberia, por otro con muchas más encinas, que son fruto de la selección humana. Carrión recuerda que "varios artículos enfatizan el papel de los pinares, contra el mito de la ardilla saltando de encina en encina".
En todo caso, como conclusión, apunta que "el análisis histórico demuestra que no es posible volver a un bosque primario porque la vegetación está en continuo cambio y la influencia humana sea ineludible".
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