martes, 10 de enero de 2017

El cuestionario Proust.

El famoso cuestionario de Proust (resuelto pero no diseñado por inmortal novelista).
Marcel Proust, uno de los más entrañables y exquisitos novelistas, rellenó un cuestionario cuando era adolescente que pasaría a la historia como el "Cuestionario de Proust". El cuestionario le fue dado a Proust en 1890 por su amiga Antoinette Faure, la hija del presidente de Francia, como parte de su "álbum de confesiones", lo que el sitio Brain Pickings llama "la versión victoriana de los tests de personalidad actuales".
Las preguntas forman un espectro bastante completo de la personalidad, desde las aspiraciones personales hasta la sensibilidad y, con el alto linaje de Proust, fueron retomadas por Bernard Pivot, conductor del memorable programa de literatura de la televisión francesa 'Apostrophes', quien iba facilitando el cuestionario a sus invitados, como una especie de lubricante. Más tarde la revista Vanity Fair lo empezó a incorporar, con nombres como David Bowie, Allen Ginsberg o Gore Vidal, entre los cuestionados.
Originalmente Proust había respondido a menos preguntas (las cuales fueron redactadas originalmente en inglés), pero ya teniendo más de 20 años respondió a un cuestionario similar con algunas añadidas. Así es cómo ha quedado este cuestionario, el cual de manera sencilla nos permite atisbar el alma de una persona.

Y aquí van las treinta famosas e incisivas preguntas..
1. ¿Principal rasgo de tu carácter?
2. ¿Qué cualidad aprecias más en un hombre?
3. ¿Y en una mujer?
4. ¿Qué esperas de tus amigos?
5. ¿Tu principal defecto?
6. ¿Tu ocupación favorita?
7. ¿Tu ideal de felicidad?
8. ¿Cuál sería tu mayor desgracia?
9. ¿Qué te gustaría ser?
10. ¿En qué país desearías vivir?
11. ¿Tu color favorito?
12. ¿La flor que más le gusta?
13. ¿El pájaro que prefieres?
14. ¿Tus autores favoritos en prosa?
15. ¿Tus poetas?
16. ¿Un héroe de ficción?
17. ¿Una heroína?
18. ¿Tu músico favorito?
19. ¿Tu pintor preferido?
20. ¿Tu héroe de la vida real?
21. ¿Tu nombre favorito?
22. ¿Qué hábito ajeno no soportas?
23. ¿Qué es lo que más detestas?
24. ¿Una figura histórica que te ponga mal cuerpo?
25. ¿Un hecho de armas que admires?
26. ¿Qué virtud desearías poseer?
27. ¿Cómo te gustaría morir?
28. ¿Cuál es el estado más común de tu ánimo?
29. ¿Qué defectos te inspiran mayor indulgencia?
30. ¿Tienes una máxima?

domingo, 8 de enero de 2017

Contigo. La Otra(con El Kanka)

Tatuajes para amantes de la naturaleza













"El estado de ánimo de mis arte cambia con las estaciones del año" dice la tatuadora de Crimea, Pis Saro. Gran amante de la naturaleza y sus milagros, la artista se dedica a viajar por el mundo para descubir nuevos fenómenos naturales y así, poder inspirarse y plasmarlo en la piel. 

jueves, 5 de enero de 2017

lunes, 2 de enero de 2017

Emotivo homenaje a Carrie Fisher por artistas de todo el mundo.



La galaxia está de luto, a los 60 años ha fallecido Carrie Fisher.

Tristeza, pena y desconcierto entre los millones de admiradores de Carrie Fisher y del personaje que la ha hecho inmortal, la Princesa Leia tras su fallecimiento ayer día 27 de diciembre, tras sufrir un paro cardíaco el viernes pasado mientras viajaba desde Londres a Los Ángeles.

La noticia fue confirmada por un portavoz de la familia en un comunicado a nombre de la hija de la artista, Billie Lourd. “Es con profunda tristeza que Billie Lourd confirma que su amada madre Carrie Fisher falleció a las 8:55 de esta mañana. Fue amada por el mundo y será extrañada profundamente. Nuestra familia agradece sus pensamientos y plegarias”, indicó el comunicado.

Hija de del cantante Eddie Fisher y la actriz Debbie Reynolds, a los 15 años se dio a conocer con un rol pequeño en la película ‘Shampoo‘ (1975) y luego saltó a su icónico rol en el ‘Episodio IV: Una nueva esperanza‘ (1977).

Su última aparición en el cine fue en el 2015, en el ‘Episodio VII: El despertar de La Fuerza‘. También, en los últimos meses la actriz estuvo promocionando su libro ‘El diario de una princesa‘ y además alcanzó a grabar la octava entrega de ‘Star Wars‘.

Os compartimos destacados ejemplos de un emotivo y espontáneo homenaje que le están dedicando en estas horas ilustradores de todo el mundo.

May the force be with her..













sábado, 31 de diciembre de 2016

Feliz Año Nuevo



Este año
He querido.
Me he enojado.
He sido feliz.
Me he equivocado.
Me he alejado
He esperado.
He buscado.
Te he encontrado.
Me he despedido.
No importa el orden.Ni con quién.
Éste ha sido mi año

viernes, 30 de diciembre de 2016

Quien no arriesga no ama

Donde quiera que estés. Joan Manuel Serrat

Dondequiera que estés,
te gustará saber
que por flaca que fuese la vereda
no malvendí tu pañuelo de seda
por un trozo de pan
y que jamás,
por más cansado que
estuviese, abandoné
tu recuerdo a la orilla del camino

Por ti,
por ti brilló mi sol un día
y cuando pienso en ti brilla de nuevo
sin que lo empañe la melancolía
de los fugaces amores eternos.

Dondequiera que estés
te gustará saber
que te pude olvidar y no he querido,
y por fría que sea mi noche triste
no echo al fuego ni uno solo
de los besos que me diste.

Dondequiera que estés...
si te acuerdas de mí.

no eché al fuego ni uno solo
de los besos que me diste.

martes, 27 de diciembre de 2016

Mi escritor favorito, ese gilipollas

Cuando publiqué mi primer libro hubo amigos que me preguntaron quién lo había escrito de verdad. Descartaban que pudiera ser el mismo tipo con el que recordaban haber abandonado algún bar en peor estado que George Clooney tras su juerga en Abierto hasta el amanecer. La decepción de los cercanos me confirmó que Reinaldo Arenas tenía razón: a los escritores es mejor leerlos desde la distancia, pero no conocerlos personalmente “porque se pueden sufrir terribles desengaños”.
La cita del autor cubano es anterior a Internet, cuando aún se mantenían ciertas distancias y los lectores se conformaban con una firma en la Feria del Libro. Estos días quieren una amistad en Facebook, compartir fotos de las vacaciones y consejos para su aniversario de boda. Socializar un poco, vamos. Debe de haber poetas que no salen de casa por temor a decepcionar a los fans, que esperan ser saludados con un soneto.
Kapuscinsky sostenía que para ser buen periodista hay que ser buena persona, pero nada indica que sea una condición indispensable para producir buena literatura de ficción. Incluso antes de este despelote social del escritor, nos enteramos de que Tolstoi maltrataba a su mujer mientras terminaba Ana Karenina. Los lectores de García Márquez han visto como a lo largo de los años el Nobel colombiano prefería la compañía de Fidel Castro al compromiso de defender la libertad de los cubanos. Vargas Llosa tiene su lista de ridículos, incluido aquel surrealista intento de llegar a presidente del Perú. ¿Y quién iba a decir, leyéndole, que Günter Grass escondía un pasado nazi?
La culpa de tanto desengaño no es de los autores, sino de los lectores que se empeñan en identificarlos con el más virtuoso de sus personajes, olvidando que solo una personalidad compleja puede producir la mejor literatura. Ya saben, alejada de las simplezas de un mundo dividido en buenos y malos. Seguramente Tolstoi pudo escribir Guerra y Paz porque ambos mundos convivían en su interior. ¿Conocerle en bata y zapatillas, botella de vodka en mano, en una dacha rusa? Probablemente habría llevado a uno de esos “terribles desengaños” de los que hablaba Arenas.
Uno sabe lo que es descubrir que uno de sus autores de cabecera no es lo que le gustaría. Hace ya algunos años que Ángel Fernández Fermoselle, el editor de Kailas, me introdujo en la excepcional obra de Mo Yan, el último premio Nobel de Literatura. El autor chino es un señor afable y tímido, simpático incluso. Ah, y miembro del Partido Comunista Chino (PCCh) que manda a miles de personas a campos de reeducación, ejecuta a más presos que el resto del mundo junto y censura a cientos de compañeros de oficio de Mo, cuando no los encierra en celdas de aislamiento.
La víspera de su discurso en la Academia sueca preguntaron al premiado chino por la supresión de la libertad de prensa en su país y vino a decir que eran cosas que pasaban en todos lados. ¿Es posible que un escritor capaz de escribir obras maestras como La Balada del Ajo no vea la diferencia entre China y España, donde uno puede poner a parir a su presidente (aprovecho: Rajoy me parece medio lelo) sin pasar 20 años en un gulag? Yo creo que no es posible, así que solo puedo concluir que Mo guarda silencio sobre los abusos del régimen chino por afinidad ideológica, interés o cobardía, no porque lo tenga todo dicho en sus libros como alega. Cuando le escucho me tienta la idea de quemar sus libros en la hoguera, pero luego recapacito y me digo que tomarse la literatura de forma tan personal solo tiene un pase en la adolescencia. Prefiero la distancia que me permite seguir leyendo a mi autor favorito, ese gilipollas.
David Jiménez