lunes, 19 de marzo de 2018
Yo no tengo la culpa. Andrés Folk
Yo no tengo la culpa de tus inseguridades, y que no sepas que es realmente lo que quieras, yo no tengo la culpa de que no sepas cerrar ciclos, y que sigas atada a una historia que ya terminó hace mucho tiempo y que no has sabido como darle vuelta a la página. Lo que tú tienes es miedo, miedo de avanzar y seguir con tu vida, miedo de conocer a otra persona que te saque de esa zona y dejar de pensar en el pasado —porque el pasado es lo único que tienes— y no quieres que nadie te lo quite, es normal, yo también lo he sentido y nunca nada bueno resultó de eso, solo alejas a las personas que quieren permanecer en tu vida. Discúlpame cariño, ya he pasado por ahí y no he resultado ileso, a mi también me han roto los huesos y he perdido el rumbo más de mil veces, pero siempre mantengo la esperanza en alto. Hoy quedémonos dónde estamos,mejor quedarnos ahí, a que terminemos más rotos de lo que nos encontramos.
miércoles, 14 de marzo de 2018
First Dance — Apple
Apple ha grabado con un iPhone X uno de sus anuncios más bonitos para celebrar la ley del matrimonio gay en Australia
Aunque parezca mentira, en Australia (sí, Australia) hasta hace nada no era posible que las parejas gays se pudieran casar. Sin embargo, al fin ha llegado la ley que establece como norma la igualdad entre todos los ciudadanos (no sin polémica y mucha controversia). Y Apple, ha querido celebrar este hito con uno de los anuncios más comprometidos y románticos de su historia.
First Dance, así se llama este anuncio de un minuto de duración en el que, al ritmo de la canción Never tear us apart de Courney Barnett, la marca de Cupertino presenta la inocencia del amor entre personas del mismo sexo como algo tan normal como extraordinario. Y es que, si por algo destaca esta pieza filmada con iPhone X, es que el protagonismo no sólo recae en las parejas, sino en la propia felicidad de un momento que, durante mucho tiempo, fue el sueño que muchas personas nunca pudieron alcanzar.
El anuncio, que es muy sutil y nada invasivo, está envuelto en un halo de romanticismo que recoge diferentes tipos de parejas homosexuales y a sus familias durante la celebración del “Sí quiero”.
lunes, 12 de marzo de 2018
Mujeres. Arturo Pérez-Reverte
Acabo de mirar un viejo bloc de notas para confirmar que aquello sucedió en los Balcanes en septiembre de 1991. El ejército serbio, que todavía era yugoslavo, intentaba aplastar la sublevación nacionalista croata. Por delante, preparando el terreno, iban los irregulares chetniks, una milicia despiadada para la que el degüello de hombres y la violación de mujeres eran legítimas armas de guerra. Aquello dejaba un rastro de pueblos en llamas, casas destruidas, enjambres de moscas zumbando sobre cadáveres tirados por todas partes. El paisaje de Croacia, como más tarde Bosnia, era idéntico al fondo de El triunfo de la Muerte, de Brueghel. Parecía el mismo lugar y la misma guerra. En realidad, lo era.
Estábamos allí ganándonos el jornal: Márquez con su cámara, Jadranka, nuestra intérprete croata, y el arriba firmante. Aquel día la Armija yugoslava atacaba fuerte en Okučani, y allá nos fuimos temprano, para contarlo en el telediario. Cuando llegamos el pueblo ardía, y mientras los hombres peleaban al otro lado, intentando contener a los tanques serbios, mujeres, niños y ancianos intentaban escapar por la carretera. De vez en cuando caía un zambombazo de artillería que aceleraba la desbandada y el pánico. Dejamos el coche a un lado y nos pusimos a trabajar. Las imágenes no las describo porque esa misma noche salieron en el telediario. De pie entre aquella locura, sereno como siempre, el ojo pegado al visor y un cigarrillo en la boca, Márquez lo grababa todo. Después nos metimos en el pueblo en dirección a donde sonaban los tiros, para completar el curro. De pronto dejamos de ver gente. Sólo calles desiertas, ruido de tiros y cristales rotos. Territorio comanche.
Jadranka era alta, tranquila y muy valiente. Le pagábamos una pasta por trabajar con nosotros, pero lo que hacía no podía pagarse con dinero. Aquel otoño, en tres meses de combates y sobresaltos, vi su cabello, originalmente oscuro, encanecer por completo. Negro en Petrinja y gris en Vukovar. En aquella campaña Jadranka nos sacó de muchos apuros; y nosotros a ella, de alguno. La única vez que Márquez y yo renunciamos a una gran exclusiva fue a causa de Jadranka, para evitar que cayera en manos de los serbios. Pero no me arrepiento, ni Márquez tampoco. De todas formas, ésa es otra historia. Aquel día en Okučani estuvo estupenda, como siempre. Y fue ella quien nos señaló al pequeño grupo de gente que corría entre las casas en llamas: dos mujeres jóvenes con niños pequeños, un anciano que apenas podía caminar y una mujer también mayor, enlutada.
Márquez y yo les salimos al paso. Y se asustaron. Dos tíos con casco y chaleco antibalas que aparecen de pronto entre la humareda y les apuntaban con una cámara, parecida a un arma, no era en absoluto tranquilizador. Y entonces, de pronto, me di cuenta de que la anciana llevaba en las manos una escopeta de caza, y que al vernos se la echaba a la cara, a bocajarro, dispuesta a mandarnos al otro barrio sin más trámite. Decidida y mortal. Alcé las manos y grité «¡Novinar, novinar!» para que supiera que éramos periodistas, pero seguía apuntándonos con el dedo en el gatillo, y si no llega a interponerse Jadranka, largando en croata, la abuela nos limpia el forro. Pocas veces estuve tan seguro de que nos iban a matar.
Después, mientras los ayudábamos a salir de allí, Jadranka nos fue traduciendo la historia. Los hombres de la familia combatían en las afueras del pueblo; y el abuelo, descompuesto por la edad y el terror, no servía para nada. Los chetniks violaban a las mujeres jóvenes, así que era la abuela la que cuidaba de sus nueras, su marido y sus nietos, llevando para protegerlos la vieja escopeta de caza de la familia. Era una vieja bajita, regordeta, de casi setenta años, con un pañuelo en la cabeza y un hatillo donde llevaba unos mendrugos de pan, tres latas de sardinas y una docena de cartuchos de postas. Miraba a Márquez con suspicacia y desafío mientras éste la filmaba, sin soltar el arma, con el dedo rozando el guardamonte. Como si no acabara de fiarse del todo. Y mientras yo la observaba caminar y volverse de vez en cuando a comprobar que sus nueras, nietos y marido la seguían, y veía a su lado a Jadranka, erguida pese a la fatiga, tiznada de humo y sucia de barro, con aquel pelo que ya agrisaban las primeras canas, pensé que los hombres miramos desde fuera a las mujeres. Vivimos con ellas, las amamos, halagamos, toleramos y utilizamos. Creemos conocerlas, pero en realidad no sabemos nada. Absolutamente nada. Hasta que cualquier día, en Okučani o en donde sea, las forzamos a coger la escopeta y pelear. Y entonces te hielan la sangre.
El País Semanal, 11 de marzo de 2018
domingo, 11 de marzo de 2018
Portada Feria de Abril 2018 de Sevilla
La arquería triple inferior representa a la caseta de 1905 del que era entonces Centro Mercantil.
El vacío entre arcos inferiores y superiores sirve para aligerar visualmente el conjunto del arco de los pavones del Real Alcázar.
El remate superior con el escudo de Sevilla flanqueado por un abanico banderas de España y Andalucia está inspirado en el templete levantado en la Plaza Nueva de 1862 con motivo de la visita de la Reina Isabel II.
Los torres laterales es un homenaje particular del arquitecto a Aníbal González, como uno de los principal referentes del mudéjar sevillano con una interpretación de la fachada de esquina que hay en la Campana de la casa Nogueira de 1907.
Las torres recogen la fecha fundacional del Mercantil de 1868 y la del año que viene 2018 por el 150 aniversario fundacional
martes, 6 de marzo de 2018
lunes, 26 de febrero de 2018
No es una guía de autopistas, es un mapa de calzadas romanas
Dos imágenes con las que nos hacemos una mínima idea de lo que fue el Imperio romano. Los mapas proceden del libro Aventuras ibéricas, del hispanista Ian Gibson. Puedes comparar el mapa de calzadas y el de autopistas y autovías con más detalle a continuación.
Algunas de las ciudades más importantes de Hispania en el Imperio Romano lo siguen siendo en la actualidad, de ahí que las calzadas romanas y la distribución actual de carreteras se parezcan. "No solo pasa en España. En otros países como Italia, Grecia o la antigua Yugoslavia comparten trazados", dice a Verne por teléfono Isaac Moreno, ingeniero civil del Ministerio de Fomento y especialista en ingeniería antigua.
La distribución de las autopistas actuales y de las calzadas es parecida por las ciudades que conectan, pero es que en algunas ocasiones las primeras incluso han sido construidas encima de las segundas. "Las calzadas, como las carreteras de hoy, están hechas por ingenieros. Sabían cuáles eran los mejores corredores por los que trazar las calzadas. Estudiaban cómo sortear la complicada orografía de la península. Es normal que coincidan con los diseños modernos", indica Moreno. Es decir, el mejor recorrido para una calzada era el mismo hace siglos que para una carretera actual.
Ese es el motivo por el que muchas calzadas romanas se han perdido para siempre bajo kilómetros y kilómetros de autopistas. "Somos tan brutos que se han hecho algunos destrozos para los que ya no hay remedio. Hay muchísimas autopistas que van justo por encima de las calzadas romanas, lo que supone una pérdida de patrimonio impresionante", dice Moreno. El experto asegura que esta destrucción empezó en el siglo XVIII, cuando arrancó el desarrollo de la actual estructura radial de carreteras (por entonces solo eran caminos). Los campos de cultivo también han sepultado muchas calzadas romanas.
Moreno asegura que en el mapa de Aventuras ibéricas hay algunas imprecisiones. "Se sabe muy poco de la verdadera distribución de las calzadas romanas. No están todas las que son, ni son todas las que están", especifica. Asegura que la parte mejor estudiada es el norte de la península.
¿Cómo eran las calzadas romanas?
"Existe la idea popular de que la superficie de las calzadas romanas era un empedrado de grandes losas, pero no es así", explica Moreno. En realidad, las calzadas romanas que conectaban sus ciudades tenían una superficie de gravilla o zahorras. "Si fueran como vemos en las películas, no serían prácticas para los carros y los caballos", añade.
La imagen clásica que tenemos de las calzadas romanas sí se corresponde con el aspecto que tenían las vías urbanas, es decir, las calles dentro de las ciudades. Las calzadas tenían una estructura de varios niveles, con una cimentación en la que sí destacan las piedras grandes.
La actual red de autopistas y autovías es radial, con una serie de autopistas que parten de Madrid. Sin embargo, el centro de la península ibérica no era tan importante para los romanos. Según Moreno, la calzada principal era la que conectaba León con Tarragona, pasando por Zaragoza o Burgos. "Era una vía de riqueza. Todo el oro que los romanos extraían de Las Médulas llegaba a Roma a través de esta calzada", dice Moreno.
El experto en calzadas también destaca la ruta que conectaba Zaragoza y Mérida, "coincide en varios tramos con la A-2 y la A-5", y la que unía Mérida y Salamanca, un tramo de la Vía de la Plata.
"Las calzadas romanas son las grandes desconocidas de la ingeniería romana", considera Moreno, autor de un mapa detallado online de las calzadas romanas en Castilla y León.
Emilio Sánchez Hidalgo. El País
martes, 20 de febrero de 2018
Burradas. Félix de Azúa
Irene Montero eligió mal la palabra porque “portavoza” contiene un sinsentido (voz-voza) que la convierte en analfabeta. Es como si tratara de colar “olfata”, “gusta”, “oída” y “tacta”. Si en lugar de leer libros feministas leyera un poco de literatura habría podido elegir otra palabra, “portavocisa”, que no habría levantado la menor suspicacia. ¿No tenemos poetisa y sacerdotisa? Pues portavocisa sería un palabro estupendo.
Porque lo irritante en este asunto no es tanto la beocia de los argumentos (que el PSOE ha hecho suyos) como lo inadecuado de las propuestas. Se acaba de publicar un libro póstumo de Eugenio Trías, La funesta manía de pensar, en el que se recogen sutiles artículos escritos entre 2001 y 2013. En uno de ellos, Ética y estética, comenta un célebre trabajo de Wittgenstein sobre la identidad de lo ético y lo estético. El filósofo vienés tenía una peculiar y muy influyente concepción del lenguaje. Para Wittgenstein “la expresión lingüística correcta del milagro de la existencia del mundo es la existencia del lenguaje mismo”. La existencia del mundo es un milagro, efectivamente, algo inexplicable, asombroso y a la vez luminoso, aunque para que el mundo como milagro luminoso nos aparezca, ha de llevar consigo su sombra. Sin embargo, lo esencial de ese milagro luminoso no es otra cosa que el lenguaje. Y eso lleva a Wittgenstein a afirmar que ética y estética son lo mismo, o, como comenta Trías, “son uno”: el lenguaje no es algo baladí porque todo el mundo lo use, como la comida o el sexo. El lenguaje es lo único capaz de darnos a conocer el milagro de la existencia del mundo de modo sensible. No hay ética sin estética ni mundo sin lenguaje. De modo que quienes arruinan el lenguaje son gente inmoral y deforme.
El Pais, 13 de febrero de 2018.
miércoles, 14 de febrero de 2018
martes, 13 de febrero de 2018
viernes, 9 de febrero de 2018
lunes, 5 de febrero de 2018
Elvira Sastre
Hay momentos en los que la vida
te coloca a la misma distancia
de huir o quedarte para siempre.
te coloca a la misma distancia
de huir o quedarte para siempre.
miércoles, 31 de enero de 2018
domingo, 21 de enero de 2018
miércoles, 10 de enero de 2018
domingo, 7 de enero de 2018
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