Lorenzo Silva

FERNANDO SAVATER 23/06/2009
Se publica en castellano la tercera parte de Millenium, de Stieg Larsson, y se multiplican los intentos de descifrar el secreto del éxito de esta serie. Naturalmente, el único secreto de los best sellers es que gustan a más lectores que el común de los libros: si hubiera otra clave del éxito, no se escribirían en el mundo más que best sellers. Después de profundas reflexiones, he llegado a la conclusión de que a los best sellers les viene bien tener muchas páginas (ya sé que El niño del pijama a rayas es una excepción, pero no me pidan normas sin excepciones). Los libros de Larsson tienen tramas interesantes -es decir, son cuentos de hadas modernos- pero además son larguísimos. El segundo tiene al comienzo por lo menos cien páginas que parecen un catálogo de Ikea y mucho, muchísimo relleno. No deja de ser curioso que en nuestro mundo de zapping se pida concisión y elipsis en la imagen pero se consienta el desbordamiento inacabable en los escritos. Enigmas del gusto popular...
Lo que a todos resulta evidente es que el mayor acierto de los libros de Larsson es el personaje de Lisbeth Salander, representante de una feminidad nada convencional, polivalente y cuando llega el caso implacablemente agresiva. Pasaron los tiempos de heroínas que lloran y gritan pidiendo socorro, pero también el de las que encarnan siempre formas protectoras carentes de tinieblas y hasta perversidad eficaz. Ahora las de mayor aceptación no son víctimas del monstruo sino en cierta forma monstruos ellas mismas: encarnaciones de lo sobrenatural ambiguo y no sólo de la naturaleza maternal.
Así es por ejemplo la niña/niño castrado vampiro de la muy sugestiva novela Déjame entrar, de John Ajvide Lindqvist (editorial Espasa), que ha sido llevada al cine de forma lograda. Si les gustó la película, no se pierdan el libro; y si no la han visto en cine, léanla primero y luego vayan a verla. Pero no todo son vampiros en este mundo, gracias a Dios: también hay hombres lobo. Y mujeres lobas que comparten con sus machos los problemas de su condición maldita sin privarse de compensaciones eróticas a su desasosiego, como la protagonista de Cry wolf, de Patricia Briggs (editorial Versátil), primera entrega de la saga Alfa y Omega. El macho alfa y la hembra omega, en fin, ustedes dirán...
Y luego están las niñas fantasmas, como la que protagoniza Lo que perdimos, primera novela de la inglesa de origen irlandés Catherine O'Flynn (editorial Seix Barral), amable espectro que alarma un centro comercial de Birmingham, cuyos múltiples usuarios son descritos de un modo algo moroso para mi gusto. Mucho más interesante me resulta la historia de Tamsin (editorial Nabla), inventada por el especialista en el género Peter S. Beagle (autor de El último unicornio). Un cuento bastante sobrecogedor de la amistad entre dos niñas, una viva y otra fantasmal, amenazadas por el amor posesivo de otro espectro inquisitorial... Quienes han disfrutado con Harry Potter y sus compañeros no deberían perdérsela. Por lo demás, estos relatos confirman de sobra el viejo dicho: que las chicas buenas van al cielo, pero las malas a todas partes...
Más de 40.000 Soldados lo construyeron.
155 kms. de longitud total.
43,1 kms. sobre Berlín.
5.043 Personas lograron cruzarlo.
29 lo hicieron bajo tierra -financiados por una cadena de TV de EEUU a cambio de la primicia
-1 Globo aerostático fue el medio elegido para una huída desesperada, pero exitosa.
3.221 Arrestados.
239 Asesinados.
24 años tenía la primer víctima.
547 Militares huyeron.
28 años Permaneció firme ante el horror.
09/11/89 Fecha en la que comenzó la caída.
19 años tenía el primer soldado que huyó después de la caída.
El 13 de agosto de 1961 comenzaron a levantarse las barreras y a cortarse las comunicaciones entre la parte oriental y la occidental de Alemania. El día 18, más de 40.000 soldados de la República Democrática Alemana (RDA) empezaron a construir el muro propiamente dicho. Los berlineses amanecieron con la visión de los ladrillos que les separaban de sus familias y amigos del ‘otro lado’. Muchos de ellos reaccionaron a tiempo y pudieron abandonar la ciudad clandestinamente.Una barrera de hormigón de 47 kilómetros de largo y cuatro metros de alto se interpuso entre vecinos y dio lugar a dos formas de vida diferentes. Con el tiempo, el 'telón de acero' llegó a tener una longitud de 169 kilómetros (111 de cemento y 58 de alambrada).
De los muchos puntos que constituyeron el Muro de Berlín hay uno que ha pasado a la Historia de una manera particular: el puesto de Checkpoint Charlie, puerta de entrada al sector aliado.
El 9 de noviembre, el Politbüro de la República Democrática Alemana (RDA) levantó oficialmente la prohibición de pasar al 'otro lado'. Los ciudadanos de Berlín oriental se lanzaron a la calle provistos de martillos y comenzaron a derribar el muro.
El Muro de Berlín no desapareció por completo el 9 de noviembre. Cientos de pedazos viajaron desde la capital alemana a los lugares más diversos como, por ejemplo, la Quinta Avenida de Nueva York.