miércoles, 14 de septiembre de 2016

¿Cómo se formó la Luna?

¿Cómo se formó la Luna? Un nuevo descubrimiento y una explicación sencilla para comprenderlo

Los seres humanos llevamos miles de años mirando a la Luna, pero… ¿de dónde salió la Luna?
No lo sabemos con absoluta certeza, pero un artículo publicado ayer en Naturenos acerca a resolver el rompecabezas.
En este post voy a intentar explicar el mecanismo que creemos formó la Luna y cómo los datos publicados ayer confirman una de las principales hipótesis.
1.- La Teoría del Gran Impacto
La hipótesis que creemos correcta se llama la “Teoría del Gran Impacto” y su enunciado sería algo así:
Hace 4.500 millones de años existía un planeta llamado proto-Tierra.
El planeta Proto-Tierra chocó con otro planeta llamado Tea.
Como resultado de la colisión, la Proto-Tierra (con algunos trozos de Tea) formó la Tierra mientras que Tea (con algunos trozos de la proto-Tierra) formó la Luna.
2.- ¿Por qué creemos que la Teoría del Gran Impacto es la correcta?
Esto es Ciencia: pensamos que esta teoría es la correcta porque predice muchas características que observamos en la Tierra y en la Luna.
[Por ejemplo: que la rotación de la Tierra y la órbita de la Luna tengan la misma orientación, que las rocas lunares indiquen que la superficie estaba fundida hace millones de años o el pequeño tamaño del núcleo de hierro en la Luna].
3.- Pero la “Teoría del Gran Impacto” tenía un problema…
Las misiones Apolo trajeron muestras del suelo lunar. Cuando se analizaron en detalle estas muestras, los científicos se llevaron una gran sorpresa: las rocas de la Luna tenían “el mismo ADN” que las de la Tierra.
[En términos técnicos, la concentración en isótopos de oxígeno en las rocas de la Tierra y la Luna resultó ser idéntica].
Pero si la Tierra se formó a partir de la Proto-Tierra y la Luna a partir de Tea, no puede ser que Tierra y Luna compartan “ADN”.
4.- Una “Nueva Teoría del Gran Impacto”
El choque entre la Proto-Tierra y Tea fue aún más violento de lo que pensábamos. [En términos técnicos: fue una colisión de más energía y momento angular de lo que creíamos].
La colisión fue tan tremenda que volatilizó por completo a Tea y a una buena parte de la Proto-Tierra.
No es que las rocas se fundiesen en magma: las rocas se convirtieron en gas. (!!!)
El gas se volvió a condensar para formar la Luna y la corteza de la Tierra. Por eso Tierra y Luna tienen el mismo “ADN”. [La concentración en isótopos de oxígeno].
Los resultados publicados ayer en Nature apoyan esta hipótesis. Un equipo de Harvard volvió a estudiar las rocas traídas de la Luna y encontró que los isótopos pesados de potasio son más comunes allí que en nuestro planeta.
El nuevo descubrimiento refuerza la “Nueva Teoría del Gran Impacto”. [Un choque de semejante energía dejaría la misma concentración en isótopos de oxígeno en la Tierra y la Luna pero algo más de isótopos pesados de potasio en la Luna].
Cada vez estamos más cerca de entender de dónde salió la Luna.
Publicado por Principia Marsupia, blogger y doctor en Física Teórica.

martes, 13 de septiembre de 2016

Contra la tontería de lo natural.

Banksy

La alimentación natural no existe, es sólo un reclamo para vender más. Frutas, verduras y carnes no tienen el sabor y la textura de cuando la naturaleza los trajo al mundo. Por suerte: muchos serían incomestibles.

Sucedió ayer mismo: en la nota de prensa del lanzamiento de un restaurante leí que en el establecimiento se cocina con ingredientes naturales. “¡Hombre, claro!”, pensé, “¡No váis a cocinar con ingredientes sintéticos, como kevlar o grafeno!”
Lo natural prolifera. Están de moda, por ejemplo, los vinos naturales, esos que se obtienen tras una viticultura en la que no han mediado productos químicos y que, a menudo, saben a rayos. En los supermercados venden latas de salsa de tomate 100% natural, como si brotara directamente del interior de la tierra –qué estropicio, cuánto que limpiar–.
Aunque la naturaleza 'no es bonita ni adorable, es matar o que te maten' –como dijoRobert Crumb– lo natural está de moda. Pero el uso de la palabra “natural” encierra mil trampas.
reo que en muchas ocasiones, cuando alguien usa el término para hablar de un tipo de alimentación teóricamente saludable y de una cocina en la que no intervienen ingredientes procesados, lo hace para subirse al rentable carro de lo jipitrusko. ¿Pero existe la alimentación natural en el siglo XXI?
Pongamos que alguien está comiendo una ensalada de hortalizas de su propia huerta. Todo muy natural, ¿verdad? Pues no.
Las hortalizas que actualmente consumimos, incluso la que nos vende el payés más conectado con el Universo, son muy distintas a las variedades originales. En la naturaleza, una berenjena está llena de espinas, tiene poca carne, es fibrosa a más no poder y se pone marrón al segundo de cortarla. ¿Las zanahorias? Unas raíces duras, fribrosas, amargas y prácticamente incomestibles. Sucede que siglos de agricultura han modificado su apariencia y su sabor, como el de casi todas las frutas, verduras y hortalizas. Porque las hemos domesticado y adaptado a nuestros gustos; alejándolas, precisamente, de la naturaleza.
Lo mismo sucede con la carne. Los animales que comemos poco tienen que ver con sus antecesores, los que “creó” la naturaleza. Quizá, lo único que comemos en su estado natural, es el pescado que no proviene de acuicultura, las setas que cogemos en el bosque y otros frutos provenientes de colectas silvestres. Pero no nos engañemos, cuando salimos a recolectar comida no vamos al bosque, vamos al súper.
Si lo natural es aquello que no ha sido creado por la mano del hombre, poco podemos hablar de comida o alimentación natural, porque casi todo lo que comemos actualmente ha sido modificado por intervención humana.
¿Entonces? ¿Por qué? ¿Porque nos gusta tanto comer cosas naturales?
Una de los motivos más poderosos podría ser la quimifobia, la manía a todo lo que tiene una procedencia 'química' en contraposición a una filia por la quimérica busca de 'lo natural'. Pero como cuenta J.M. Mulet en su libro Los productos naturales, ¡vaya timo! –donde además pone en tela de juicio la agricultura y la ganadería ecológicas– la química forma parte de la naturaleza.
Como contó Mikel en este post de hace un par de años: "Los huevos que comes tienen ácido octadecadienoico. Los plátanos, E-306 (tocoferol). Los arándanos, hexanal, alfa-terpinaol, benzaldehído y hasta etil-3-metilbutanoato".
La quimifobia, la moda de lo ecopijo, este querer sentirnos como los primeros pobladores de un bucólico rincón del bosque… como decía el anuncio de un refresco muy poco natural, el ser humano es extraordinario y en un retorno a un origen en el que con toda naturalidad seríamos alimento de fieras corrupias, preferimos dar la espalda a miles de años de civilización y ordenación de ese caos que es la despiadada Naturaleza.
No tengo la más mínima intención de defender la industria alimentaria. Ni de promover el consumo de alimentos procesados. Pero lo natural no existe, es sólo un eufemismo para suavizar que cada vez estamos más alejados, precisamente, de la Naturaleza.
Jordi Luque. 
El Comidista, 5 de septiembre de 2016

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Ventanas del mundo

El fotógrafo André Vicente Gonçalves ha revelado su último proyecto, "Puertas del Mundo", en el que documenta cientos de puertas de ciudades de todo el mundo,  mostrando su interés en la manera en que un pequeño elemento de arquitectura puede llegar a expresar tanto sobre sus habitantes y el sentido humano de la seguridad.
A través del uso del collage, el autor logra mezclar regiones específicas en una sola imagen, revelando tendencias y estilos que dominan la zona.










lunes, 5 de septiembre de 2016

El mundo mejora cuando nos besamos

Decía Gustavo Adolfo Bécquer que "El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada". Los besos son como mariposas que vuelan desde cada uno para posarse en otros. Besos de abuela, lametones de perro, besos de amantes, fraternales, de mariposa, de amor, de cortesía, curativos, los primeros inolvidables besos y los besos tristes de despedida. Entre todas las razas, entre todos los sexos, edades y condiciones. Somos animales que besan y que quieren ser besados, por tanto, existen tantos tipos de besos como maneras hay de amar. Los hay paliativos para el alma, los que se quedan en la frente y los que se pierden más allá de la garganta. El mundo mejora y se encoge un poco más cuando nos besamos.. Ya lo escribió Octavio Paz,  "Un mundo nuevo nace cuando dos se besan". Mejoremos el mundo pues...